Lo vimos una y otra vez
en ferias y visitas.
En ferias del sector turístico y tecnológico y en nuestras visitas a hoteles, restaurantes e inmobiliarias escuchamos casi siempre lo mismo.
Licencias de IA compradas por promesa que nadie usa. Chatbots genéricos que frustran a los clientes. Información repartida entre Excel, WhatsApp y tres programas que no se hablan. Y la sensación de «tenemos que hacer algo con la IA» sin saber por dónde empezar.
«La IA no falla por falta de herramientas. Falla por falta de criterio.»
El problema casi nunca era la tecnología. Era empezar por la herramienta en vez de por el proceso. Por eso nosotros, antes de construir nada, medimos.
Y como desarrollamos nuestros propios productos con IA, sabemos qué funciona en la práctica y qué se queda en una demo bonita.