Primero automatizamos
nuestra propia operación.
Mantener PulseCosta al día, con casi 4.000 locales, eventos y avisos, no se podía hacer a mano. Necesitábamos que alguien revisara, comprobara y avisara a todas horas.
Creamos agentes que recogen información, la comprueban y avisan solo cuando algo necesita atención. Y un asistente de operaciones al que preguntamos por Telegram cómo están los sistemas y que nos manda un resumen cada día.
«Automatizar sin medir es una demo bonita que nadie usa a los tres meses.»
Lo que aprendimos: un agente fiable no improvisa. Sigue pasos fijos, usa la IA solo donde aporta (leer, clasificar, resumir) y deja registro de todo. Cuando algo no encaja, para y pregunta a una persona.
Así lo aplicamos a cada cliente: primero medimos cuánto le cuesta hoy el proceso, y solo automatizamos lo que compensa.